¿Cuándo ir a terapia de pareja? Antes de que el problema se vuelva grave: cuando la misma discusión vuelve una y otra vez sin resolverse, cuando la confianza se rompió y no saben cómo reconstruirla solos, o cuando están por dar un paso grande como tener un hijo. No hace falta esperar a que uno de los dos ya tenga la decisión tomada.
Un estudio de Doss, Atkins y Christensen, publicado en 2003 en el Journal of Marital and Family Therapy, señala que muchas parejas no piden ayuda hasta que sus problemas ya son graves, y eso le quita alcance a la terapia. Por eso te insisto en no esperar a la crisis grande.
Estas seis señales te dicen cuándo ir a terapia de pareja
- La misma pelea con distintas palabras: discuten del orden de la casa, del dinero o de la familia política, y todo termina sin acuerdo y con cansancio. Un estudio de Roddy, Rothman, Cicila y Doss, publicado en 2019 en el Journal of Marital and Family Therapy, encontró que las parejas que buscaban terapia presencial señalaban con frecuencia dificultades de comunicación. Si te identificas, escribí sobre eso en discusiones constantes en el matrimonio.
- Se sienten más compañeros de casa que pareja: el estudio de Roddy, Rothman, Cicila y Doss (2019) encontró que la intimidad emocional también aparecía con frecuencia entre las dificultades reportadas. Si ya casi no se cuentan nada, te sirve cómo revivir la conexión en el matrimonio.
- Hay un antes y un después de una traición: una infidelidad, una mentira grande o un secreto descubierto. Si ninguno sabe cómo seguir sin que el tema quede enterrado, conviene trabajarlo acompañados. Si estás ahí, lee cómo perdonar una infidelidad.
- Uno ya lo ve y el otro todavía no: el estudio de Doss, Atkins y Christensen describe tres pasos relativamente independientes: reconocer el problema, considerar la terapia y buscarla. En promedio, según las calificaciones del estudio, las esposas daban los tres pasos antes que sus esposos. Si tu pareja todavía no quiere ir, aquí tienes qué puedes hacer tú.
- Están por tener un hijo o acaban de tenerlo: Doss, Rhoades, Stanley y Markman siguieron a 218 parejas durante sus primeros 8 años de matrimonio (Journal of Personality and Social Psychology, 2009). Tras el nacimiento del primer hijo, la relación empeoró de golpe: bajó lo bueno y subió lo negativo, en una medida de pequeña a moderada. Prefiero que una pareja llegue a ese cambio con herramientas ya aprendidas.
- Van a casarse o a vivir juntos: una encuesta aleatoria en 4 estados del centro de Estados Unidos (Stanley y colegas, Journal of Family Psychology, 2006) asoció la educación prematrimonial con más satisfacción y compromiso, menos conflicto y menor probabilidad de divorcio. Los mismos autores aclaran que una encuesta solo permite inferencias débiles sobre causa y efecto. Lo amplío en terapia de pareja antes de casarse.
Otros momentos también llevan a pedir ayuda, como un cambio de trabajo, una mudanza, una enfermedad o la pérdida de un familiar. No hace falta esperar a que coincida con alguna de las seis señales de arriba para escribirme.
Si hay violencia, la terapia de pareja no es el primer paso
Amenazas, control, gritos que dan miedo o golpes cambian el orden de las cosas. Keilholtz y Spencer, en un artículo de 2022 en Practice Innovations, una revista de la Asociación Americana de Psicología (APA), advierten que los tratamientos de pareja no son apropiados para todas las parejas. La terapia de pareja no se recomienda cuando hay lo que llaman terrorismo íntimo, en el que uno usa la violencia para intimidar, controlar y ganar poder sobre el otro.
Por eso recomiendan una evaluación a fondo antes de empezar. Si tú o alguien de tu casa está en peligro ahora, en recursos de crisis están las líneas de emergencia de Guatemala. También escribí sobre gritos y control en casa, cuando nadie golpea pero igual duele.
Trabajo la raíz del problema y, si hace falta, involucro a tu familia
Trabajo la emoción detrás del problema (dinero, trabajo, familia) e involucro a tu cónyuge o a tu familia cuando hace falta. Quiero que dejes de repetir el mismo problema con otro nombre, no que aprendas a vivir con él.
Cada sesión dura 1 hora completa. Atiendo parejas en persona en Ciudad de Guatemala o en línea, y ya atiendo pacientes en México y Argentina con la misma discreción que en consulta presencial. Llevo ejerciendo como psicólogo clínico desde 1998.
No hay tiempo fijo: el proceso avanza según el trabajo que hagamos juntos y las herramientas que pongan en práctica fuera del consultorio. Y el problema puede volver si una de las partes no trabaja lo que se acordó en sesión.
El costo también se adecúa al presupuesto de cada pareja. La consulta presencial, la de en línea y el horario están en modalidades. Si quieres empezar, puedes agendar tu consulta.