¿Mi matrimonio tiene solución? No lo puedo saber sin conocerlos a los dos, y no te voy a prometer un resultado. Te cuento lo que muestra la investigación sobre terapia de pareja: un metaanálisis de 2020 encontró un efecto grande en la satisfacción con la relación, y un mayor malestar al inicio se asoció con una mejora mayor.
Si te preguntas «¿mi matrimonio tiene solución?», la investigación responde una parte
Un metaanálisis publicado en 2020 reunió 58 estudios sobre terapia de pareja, con 40 muestras distintas y 2.092 parejas. La terapia de pareja tuvo un efecto grande en la satisfacción con la relación, mientras que las parejas que quedaron en lista de espera no mejoraron de forma significativa. También hubo efectos en la comunicación, en la intimidad emocional y en la conducta de cada miembro de la pareja.
Hay un dato que me importa para tu pregunta. En el metaanálisis de 2020, un mayor malestar al inicio se asoció con una mejora mayor en la satisfacción con la relación.
Sus autores aclaran que la mejora se mantuvo, en general, en los seguimientos a corto y largo plazo. Y marcan un límite: todas las parejas eran de hombre y mujer. Además, solo entraron estudios publicados en inglés, y el metaanálisis no habla de Guatemala.
En un seguimiento de cinco años tras la terapia, cerca de la mitad de las parejas con problemas graves mostraba mejoría
Un estudio de la Universidad de California en Los Ángeles, en Estados Unidos, siguió durante cinco años a 134 matrimonios con malestar crónico y grave, después de unos ocho meses de terapia de pareja en un ensayo clínico aleatorizado. A los cinco años, el 50 % de las parejas de una de las dos terapias y el 45,9 % de la otra mostraban una mejoría clínicamente significativa en la satisfacción con el matrimonio respecto del inicio.
Los datos del seguimiento de cinco años muestran la otra cara: el 25,7 % y el 27,9 % de esas parejas estaban separadas o divorciadas. Por eso no te prometo que sigan juntos. El estudio tampoco habla de Guatemala, pero enseña que un proceso de pareja puede terminar en dos lugares distintos.
Cuando uno quiere seguir y el otro piensa en separarse, también se puede trabajar
Autores de la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos, describieron en 2016 un enfoque para las parejas en las que uno se inclina hacia el divorcio y el otro quiere conservar la relación y trabajarla en terapia. Los autores las llaman parejas de «agenda mixta», y dicen que son comunes en la práctica clínica. La meta de ese enfoque es que los dos lleguen con claridad y confianza a decidir los siguientes pasos de la relación, entendiendo mejor lo que cada uno aportó.
En ese artículo de 2016, un análisis de 100 casos consecutivos encontró que cerca de la mitad de las parejas decidió empezar terapia de pareja para reconciliarse, y la mayoría del resto optó por el divorcio. Que uno de los dos dude no cierra la conversación. Si tu pareja todavía no quiere venir, tengo un artículo sobre qué puedes hacer tú.
Si todavía no saben si es momento de pedir ayuda, en cuándo ir a terapia de pareja reuní seis señales, y ahí explico por qué, si hay violencia, la terapia de pareja no es el primer paso. Si tú o alguien de tu casa está en peligro ahora, en recursos de crisis están las líneas de emergencia de Guatemala.
En consulta vamos a la raíz de lo que los tiene agotados, para que el cambio dure
Atiendo consultas de pareja e individuales, presenciales en Ciudad de Guatemala o en línea, con la misma atención y discreción. En sesión voy a la emoción que hay detrás de ese desgaste, sea dinero, trabajo o familia, y si hace falta involucro también a la familia, para que lo que sanamos no reincida. Busco que el mismo problema deje de volver con otro nombre.
No hay tiempos fijos. Cada proceso es distinto y avanza según el trabajo que hagamos juntos y las herramientas que pongan en práctica fuera del consultorio. Si uno de los dos deja de trabajar lo acordado en sesión, el problema puede volver.
Si quieren saber por dónde empezar, pueden agendar una primera sesión, juntos o por separado.