¿Por qué hay discusiones constantes en el matrimonio aunque cambie el tema? Según el Instituto Gottman, el 69 % del conflicto en pareja es sobre problemas perpetuos, diferencias de fondo a las que una pareja vuelve una y otra vez. Para ese instituto, lo que importa es el tono emocional con el que los discuten, más que resolverlos.
Si te preguntas si tu matrimonio todavía tiene arreglo, lo trato en ¿mi matrimonio tiene solución?. Y para saber si ya es momento de buscar ayuda, lee cuándo ir a terapia de pareja. Ninguna de las fuentes que cito aquí habla de parejas de Guatemala, así que tómalas como pistas.
Para el Instituto Gottman, la mayor parte del conflicto en pareja vuelve una y otra vez
En una nota de su blog, el instituto distingue dos tipos de problemas. Los que tienen solución son situacionales: la pelea es sobre ese tema y puede que detrás de lo que defiende cada uno no haya nada más de fondo. Los perpetuos nacen de diferencias de fondo en la personalidad o en lo que cada uno necesita en su estilo de vida, y según el instituto todas las parejas los tienen.
El tema no basta para saber de qué tipo es. Según esa misma nota, la limpieza de la casa, la disciplina de los hijos, el sexo o la familia política pueden ser un problema con solución para una pareja y uno perpetuo para otra.
Lo que parece importar, dice la nota del instituto, es si logran dialogar sobre los problemas perpetuos. Si no lo logran, el conflicto se estanca, y con el tiempo ese estancamiento lleva a la desconexión emocional. Las discusiones estancadas, agrega, solo llevan a frases que hieren o a un silencio helado.
En las discusiones constantes en el matrimonio, importa cómo discuten
Un estudio publicado en 2000 siguió a parejas casadas durante 14 años. Las emociones negativas durante el conflicto predijeron los divorcios tempranos, pero no los tardíos. La falta de emociones positivas, tanto al discutir como al contarse el día, predijo los divorcios más tardíos, pero no los tempranos.
El Instituto Gottman nombra cuatro conductas a las que llama los cuatro jinetes. La crítica ataca la forma de ser de tu pareja, a diferencia de una queja, que habla de algo concreto. Con el desprecio tratas al otro sin respeto, te burlas con sarcasmo, lo ridiculizas, lo insultas o pones los ojos en blanco, y el instituto lo señala como el mayor predictor de divorcio.
La actitud defensiva suele responder a la crítica: buscas excusas y te haces la víctima para que el otro se eche para atrás. El bloqueo aparece cuando quien escucha se retira, se cierra y deja de responder.
Si se critican entre ustedes, el instituto advierte que no por eso la relación está condenada a fracasar. El riesgo, según esa página, es que cuando la crítica se generaliza les abre paso a los otros jinetes, que considera mucho más dañinos. Si en tu casa uno reclama y el otro se cierra, de ese patrón hablo en falta de comunicación en la pareja.
El Instituto Gottman propone empezar suave, asumir tu parte y pausar
Para la crítica, el instituto propone quejarte sin culpar, hablar de lo que sientes en primera persona y decir lo que necesitas de forma positiva. Lo resume en dos preguntas: ¿qué siento? y ¿qué necesito?
En vez de «siempre hablas de ti, ¿por qué eres tan egoísta?», algo como «esta noche me sentí fuera de la conversación y necesito desahogarme, ¿podemos hablar de mi día?».
Para la actitud defensiva, el instituto propone aceptar tu responsabilidad, aunque sea solo por una parte del conflicto. Y si sientes que te estás cerrando, recomienda parar la discusión y pedir una pausa.
Según el instituto, esa pausa debe durar al menos veinte minutos, porque es lo que tarda el cuerpo en calmarse. En ese rato sugiere hacer algo que te tranquilice y evitar darle vueltas a la indignación o a sentirte la víctima. Después vuelves a la conversación, cuando te sientas listo.
Si en esas discusiones hay amenazas, control o miedo, lee lo que escribí sobre gritos y control en casa. Si hay riesgo para tu vida o la de alguien más, en ayuda inmediata están las líneas de emergencia de Guatemala.
Cómo discuten en tu casa se puede llevar a consulta
Trabajo la emoción detrás del problema y, cuando hace falta, involucro a tu cónyuge o a tu familia. Atiendo en mi consultorio de Ciudad de Guatemala o en línea. Si tu pareja todavía no quiere venir, de eso hablo en mi pareja no quiere ir a terapia.
Según el Instituto Gottman, todas las parejas tienen problemas perpetuos, y lo que pesa es el tono emocional con el que los hablan. Por eso es posible que algunos temas los sigan discutiendo. Si quieres empezar por mirar cómo discuten en tu casa, puedes agendar una primera sesión.