«Mi pareja no quiere ir a terapia, ¿y ahora qué hago?» Puedes empezar tú. Atiendo de forma individual, de pareja y familiar, y cuando hace falta involucro al cónyuge, así que el primer paso no depende de que la otra persona acepte hoy.
Mi pareja no quiere ir a terapia: dos estudios de Estados Unidos apuntan a lo que frena
En un estudio publicado en 2003, tres autores, el primero de la Universidad de California en Los Ángeles, encuestaron a 147 matrimonios que estaban buscando terapia de pareja. Identificaron tres pasos: reconocer el problema, considerar el tratamiento y buscarlo. Según las respuestas, en promedio las esposas completaban los tres pasos antes que sus esposos.
Un estudio de 2022, de investigadores de Misuri y Kansas, le preguntó a casi 300 personas interesadas en terapia de pareja qué las había frenado. Las respuestas se agruparon en seis categorías: el costo, la logística, la modalidad, la confianza, factores de la relación y la claridad del proceso terapéutico. Algunas respuestas también apuntaban al estigma y a la preocupación por el trabajo emocional que implica.
Ni la encuesta de 2003 ni el estudio de 2022 hablan de Guatemala, y la primera fue solo con matrimonios. Aun así, te dan una pista: detrás de un «no quiero ir» puede haber preocupación por el costo, desconfianza o un proceso terapéutico que no está claro. Si eso último es lo que frena en tu casa, escribí sobre qué esperar la primera vez en terapia.
Ir tú a terapia por un problema de pareja es frecuente, según autores de Estados Unidos, y tiene límites
En 2014, dos autores, el primero del Family Institute de la Universidad Northwestern y de la Universidad de Wisconsin-Madison, publicaron un artículo sobre la terapia individual para problemas de pareja. Dicen que, aunque la terapia de pareja ha demostrado ser eficaz, muchas personas que buscan ayuda por problemas de pareja terminan en terapia individual. Y que eso puede surgir de que la pareja se niegue a ir los dos juntos, o de que el paciente o el terapeuta prefieran la terapia individual.
Los autores del artículo de 2014 también señalan cinco puntos que cuidar: las limitaciones estructurales para el cambio, la toma de partido del terapeuta y la alianza terapéutica, las evaluaciones inexactas basadas en el relato de una sola persona, el foco de la terapia y las cuestiones éticas con quien asiste y con quien no.
Una nota de 2017 del Family Institute de la Universidad Northwestern va en la misma línea: la terapia de pareja es significativamente más efectiva que la individual para el malestar en la relación, y aun así muchas personas que piden ayuda por temas de pareja son atendidas en terapia individual. Esa nota también avisa que la persona no puede cambiar a su pareja dentro de la terapia, y que si el terapeuta refuerza su visión negativa de la relación, eso puede llevarla rápido a la desesperanza.
Tu parte sí la puedes trabajar tú, aunque tu pareja no venga
El Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos define la psicoterapia como un conjunto de tratamientos que buscan ayudar a una persona a identificar y cambiar emociones, pensamientos y conductas que la perturban. Ese terreno sí es tuyo cuando vas por tu cuenta.
La nota de 2017 del Family Institute plantea que ayudar a la persona a darse cuenta de lo que necesita cambiar, y a hacerse responsable de esos cambios, es una meta compartida por todos los terapeutas individuales, sea cual sea su orientación. Cita además dos estrategias de otro autor, Doherty: alinearse con las metas terapéuticas de la persona, no ponerse de su lado en contra de alguien, y ayudarla a manejarse a sí misma en las dificultades de la relación.
La nota de 2017 sugiere que puede ayudar invitar a la pareja a una sola sesión. El propósito es que el terapeuta entienda su perspectiva y observe cómo interactúan los dos, sin convertir el proceso en terapia de pareja.
Y si tu pareja ejerce violencia, esa misma nota dice que los terapeutas pueden decidir que la terapia individual es mejor opción que la de pareja. En ese caso, en ayuda inmediata están los números de emergencia de Guatemala, y en cuándo ir a terapia de pareja explico por qué la violencia cambia el orden de los pasos.
Trabajo consultas individuales y de pareja, y puedes empezar por la tuya
Soy psicólogo clínico y te atiendo en Ciudad de Guatemala, en el consultorio o en línea, como prefieras.
Trabajo la emoción que está en la raíz del problema y, cuando hace falta, involucro a tu cónyuge o a tu familia, para que lo que sanamos no reincida. Si tu pareja no viene hoy, atiendo tu consulta individual igual, y todo lo que hablamos queda entre nosotros.
Que tu pareja venga después, o que cambie, no depende de mí: como dice la nota de 2017 del Family Institute, dentro de la terapia no puedes cambiar a tu pareja. El problema también puede volver si una de las partes no trabaja lo que se acordó en sesión. Y no hay tiempos fijos: cada proceso avanza según el trabajo que hagamos juntos y las herramientas que pongas en práctica fuera del consultorio, como explico en cuánto dura un proceso de terapia.
Si decides empezar tú, puedes agendar tu primera sesión.