Cuando hay gritos y control en casa sin llegar a golpes, ¿eso también es violencia? Puede serlo, aunque nadie levante la mano. La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye el maltrato psicológico y las conductas de control en su definición de violencia de pareja, y la ley de violencia intrafamiliar de Guatemala habla de daño o sufrimiento psicológico, además del físico.
Los gritos constantes, el control sobre cada decisión y el miedo a la reacción del otro dejan huella, y esa huella también cuenta.
Gritos y control en casa sin llegar a golpes: lo que dicen la OMS y la ley
Para la OMS, la violencia de pareja abarca los comportamientos de la pareja o expareja que causan daño físico, sexual o psicológico. Entre ellos menciona la agresión física, la coacción sexual, el maltrato psicológico y las conductas de control.
En Guatemala, la Ley para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Intrafamiliar (Decreto 97-96) la define como cualquier acción u omisión que cause daño o sufrimiento físico, sexual, psicológico o patrimonial a una persona del grupo familiar. Según su artículo 1, aplica cuando viene de un pariente, un conviviente o exconviviente, el cónyuge o excónyuge, o la persona con quien se tienen hijos.
Cuesta reconocerlo porque cada conducta tiene una excusa
Cuando en casa «nadie pega», es fácil normalizar el resto. Los gritos se llaman «carácter fuerte», el control se llama «orden» y el silencio de días se llama «así es él» o «así es ella».
Sin un golpe a la vista, a la familia le puede costar admitir que algo le está haciendo daño. Por eso te propongo mirar qué pasa en concreto: quién grita, quién decide y quién tiene miedo.
Estas señales merecen que las tomes en serio
En una hoja informativa publicada en 2013, la OMS y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) dan ejemplos de maltrato emocional y de comportamientos controladores en la pareja:
- Insultos, denigración o humillación constante.
- Intimidación, como destruir objetos.
- Amenazas de causar daño o de llevarse a los hijos.
- Aislar a la persona de sus familiares y amigos.
- Vigilar sus movimientos.
- Restringir su acceso a recursos financieros, empleo, educación o atención médica.
También te sirve hacerte dos preguntas. ¿Piensas dos veces antes de decir algo por miedo a la reacción de alguien en tu casa? ¿Necesitas pedir permiso para decisiones básicas de tu propia vida?
Reconocerte en esta lista no te pone una etiqueta, pero sí es una buena razón para hablarlo con alguien de confianza o con un profesional. Si las discusiones en tu matrimonio ya se volvieron un ciclo, te puede servir lo que escribí sobre discusiones constantes en el matrimonio.
En casa, los gritos también llegan a los hijos
UNICEF llama agresión psicológica a una de las formas de disciplina violenta, y explica que incluye los gritos y el uso de términos peyorativos para dirigirse al niño.
En junio de 2024, UNICEF publicó que cerca de 400 millones de niñas y niños menores de 5 años, 6 de cada 10 de ese grupo de edad en todo el mundo, sufren habitualmente maltrato psicológico o castigo corporal en casa. La cifra es una estimación mundial.
Al presentar esos datos, su directora ejecutiva, Catherine Russell, dijo que los abusos físicos o verbales en casa, o la falta de atención social y emocional de sus seres queridos, «pueden socavar su autoestima y poner en peligro su desarrollo». Si te cuesta corregir a tus hijos sin levantar la voz, te puede servir lo que escribí sobre cómo poner límites a los hijos sin culpa.
Si ya hay miedo o amenazas, primero va tu seguridad
Si en tu casa ya hay amenazas, objetos rotos o miedo a lo que pueda pasar, lo primero es tu seguridad y la de tus hijos. En ayuda inmediata están las líneas de emergencia de Guatemala: la Policía Nacional Civil (110), los Bomberos (122 o 123) y la Cruz Roja Guatemalteca (128).
El Ministerio Público de Guatemala tiene además la línea 1572 de atención a mujeres víctimas de violencia. Y la misma ley de violencia intrafamiliar, en su artículo 7, permite que los tribunales ordenen medidas de seguridad, por ejemplo que el presunto agresor salga de inmediato de la casa.
Te acompaño a ti, aunque la otra persona todavía no quiera venir
Puedo verte a ti solo, en pareja o con tu familia, en mi consultorio de Ciudad de Guatemala o por videollamada, como prefieras. Ejerzo la psicología clínica desde 1998, y mi tesis premiada fue sobre dinámica familiar funcional.
Voy directo a la raíz: trabajo la emoción detrás del problema. Puedes empezar tú, sin esperar a que quien grita o controla acepte venir.
Cuando hace falta, involucro al cónyuge o a otros miembros de la familia. Si ese es tu caso, también escribí sobre qué hacer cuando tu pareja no quiere ir a terapia.
No hay tiempo fijo. Depende del trabajo conjunto y de que pongas en práctica las herramientas dentro y fuera del consultorio. Y si estás en una crisis o en una situación de emergencia, usa los recursos de ayuda inmediata.
Si quieres empezar a nombrar lo que pasa en tu casa, puedes agendar tu primera sesión.