¿Sirve la terapia de pareja antes de casarse? Un metaanálisis de 2010 sobre programas prematrimoniales encontró que parecen mejorar la comunicación de la pareja, y los estudios que reviso aquí no coinciden sobre la calidad y la satisfacción de la relación. Según un artículo de 2001 de Scott Stanley, la educación prematrimonial también puede servirles para ir más despacio, pensar con calma el paso que van a dar y conocer opciones si más adelante necesitan ayuda.
Si ya están casados y dudan de si les toca pedir ayuda, escribí sobre cuándo ir a terapia de pareja. Y si uno de los dos no quiere ir, lee mi pareja no quiere ir a terapia.
Los estudios que cito sobre terapia de pareja antes de casarse hablan de educación prematrimonial
Los trabajos que cito aquí hablan de educación o de programas de prevención prematrimonial.
Una encuesta aleatoria de hogares en 4 estados del centro de Estados Unidos, publicada en 2006 por Scott Stanley y sus colegas, encontró que haber participado en educación prematrimonial se asociaba con más satisfacción y compromiso en el matrimonio, menos conflicto y menor probabilidad de divorcio. Los autores aclaran que, con una encuesta, las conclusiones sobre causa y efecto son débiles.
Los autores de la encuesta de 2006 señalan una limitación de los estudios experimentales sobre educación prematrimonial: dependen de muestras de parejas en su mayoría blancas y de clase media. Según su resumen, los efectos que estimó su encuesta se mantuvieron en distintos grupos de raza, de ingreso (incluidas las personas pobres) y de nivel educativo.
Dos metaanálisis llegan a conclusiones distintas sobre la calidad de la relación
Un metaanálisis de Jason Carroll y William Doherty, publicado en 2003, señala que los programas de educación prematrimonial suelen dar mejoras inmediatas y de corto plazo en las habilidades para relacionarse y en la calidad general de la relación. Según su resumen, la persona promedio que participó quedó significativamente mejor que el 79 % de quienes no participaron. Los mismos autores advierten que, por falta de seguimientos largos, las conclusiones sobre el efecto a largo plazo siguen sin estar claras.
En 2010, Elizabeth Fawcett y sus colegas revisaron 47 estudios, publicados y no publicados, y encontraron un patrón más complejo. Cuando incluyeron los estudios no publicados, los programas prematrimoniales no mejoraron la calidad ni la satisfacción con la relación, aunque los estudios que siguen a las parejas más allá de la luna de miel son pocos.
En cambio, los programas sí parecen mejorar la comunicación de la pareja, con efectos grandes en los estudios que la midieron observando a la pareja en vez de pedirle que respondiera cuestionarios. Fawcett y sus colegas lo resumen como resultados mixtos y modestos. Ni el resumen de 2003 ni el de 2010 dicen de qué países eran las parejas estudiadas.
El presupuesto familiar, la familia de origen y la crianza aparecen entre los temas de la educación prematrimonial
Una revisión de İsmail Yüksektepe, de 2024, comparó los temas de educación prematrimonial que aparecen en investigaciones hechas en Turquía con los de estudios hechos fuera de ese país. Según su resumen, en los dos lados aparecen la comunicación efectiva, la salud sexual, las relaciones con la familia de origen, las expectativas sobre el matrimonio y el manejo del presupuesto familiar. También aparecen la resolución de problemas y conflictos, los roles y responsabilidades en el matrimonio y la crianza de los hijos.
El autor plantea que elegir los temas según las necesidades de quienes van a recibir la formación aumentará su efecto. Si el dinero ya les genera roces, escribí sobre problemas de dinero en la pareja. Y si lo que preocupa es cuánto se va a meter la familia de cada uno, lo trato en suegros que se meten en el matrimonio.
La educación prematrimonial puede darles a conocer opciones de ayuda
En un artículo de 2001, Scott Stanley defiende la educación prematrimonial con cuatro beneficios. Puede hacer que la pareja vaya más despacio para pensar la decisión, transmite el mensaje de que el matrimonio importa y puede ayudar a la pareja a conocer opciones si más adelante necesita ayuda.
El cuarto beneficio que Stanley plantea es que hay evidencia de que dar a algunas parejas ciertos tipos de formación prematrimonial, como el programa PREP, puede bajar su riesgo de malestar en el matrimonio o de que este se termine. El mismo Stanley reconoce que los investigadores van a seguir debatiendo cuánto funcionan estos programas.
Los temas que les preocupan del matrimonio se pueden hablar antes de la boda
Los dos metaanálisis no llegan a la misma conclusión. Ninguna conversación antes de la boda asegura cómo les va a ir de casados. Si alguno de los temas que reúne la revisión de 2024, como el presupuesto familiar o la crianza, ya les preocupa, pueden agendar una primera sesión y empezar por ahí.