Si estás pensando «mi hijo quiere dejar la universidad, ¿y ahora qué hago?», lo primero es escucharlo sin pelear y entender qué hay detrás antes de discutir la decisión. La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) recuerda que, cuando los hijos ya son jóvenes adultos, los padres deben ceder en gran medida el control sobre muchas de sus decisiones. Lo que sí está en tus manos es cómo conversan.
Con un hijo adulto, aconsejar funciona distinto
En su guía para padres «Próxima parada, la edad adulta», la AAP explica que darle consejo a un joven adulto es distinto a indicarle a un niño lo que debe hacer. También reconoce que, aun cediendo el control, los padres se siguen preocupando por la seguridad, la salud y el éxito de sus hijos.
Si lo primero que sentiste fue preocupación por cómo le irá, es la misma preocupación que describe esa guía de la AAP. Esa guía también dice que la comunicación abierta y honesta es clave, aunque algunos temas te resulten difíciles, porque es la base de una relación sana de adulto a adulto con tu hijo.
Una conversación sin pelea empieza por escuchar sus razones
La AAP advierte que puede haber momentos en que ustedes no estén de acuerdo y surjan conflictos. Por eso pide tratar de que el enojo no se convierta en una pelea, porque las peleas no resuelven los problemas y causan más. Si tu primera reacción ya fue un grito o un portazo, puedes volver al tema otro día, con más calma.
La misma guía de la AAP pide a los padres estar dispuestos a recibir consejo y comentarios de sus hijos adultos. En esta conversación yo lo aplicaría así: deja que tu hijo explique sus razones completas antes de dar tu opinión. Te sugiero preguntas como estas:
- ¿Desde cuándo lo estás pensando?
- ¿Qué es lo que más te pesa: la carrera, las clases, el dinero o cómo te has sentido?
- Si no sigues en la universidad, ¿qué te gustaría hacer?
- ¿Cómo te puedo ayudar mientras lo decides?
Si tu hijo te contesta con monosílabos, en hijos que no quieren hablar con sus papás reuní lo que aconsejan la AAP y UNICEF para abrir la conversación.
Cuatro preguntas ayudan a pensar las opciones juntos
Entre las grandes decisiones que cambian la vida de los adolescentes, la AAP menciona la de ir a la universidad. Para ayudar a tomar esas decisiones, la guía «Próxima parada, la edad adulta» propone sentarse juntos y anotar las respuestas a cuatro preguntas:
- ¿Cuál es la dificultad?
- ¿Cuáles son las posibles soluciones?
- ¿Cuáles son las consecuencias de cada solución?
- ¿Cuál de esas consecuencias es la más deseable desde un punto de vista práctico, personal, moral o legal?
Te sugiero que, en la segunda pregunta, la de las posibles soluciones, anotes más de dos respuestas. Entre seguir igual y dejarlo todo, puede haber salidas que ninguno de los dos ha considerado todavía.
La AAP también recomienda seguir compartiendo, escuchando y haciendo preguntas, y propone almorzar o cenar juntos para mantenerse al tanto de lo que le pasa a cada uno. Si lo que más le pesa a tu hijo es la exigencia de la carrera, te puede servir leer sobre la presión académica en hijos universitarios.
Mi hijo quiere dejar la universidad y lo noto distinto: señales que conviene mirar
Una guía de la AAP para universitarios dice que habrá días tristes o de desánimo por las presiones de la vida universitaria, y que esos sentimientos son normales. El Instituto Nacional de la Salud Mental de Estados Unidos (NIMH) explica que todas las personas se sienten tristes o decaídas de vez en cuando, y que esos sentimientos suelen desaparecer. La depresión, según el NIMH, puede causar síntomas graves que afectan cómo la persona se siente, piensa y coordina actividades diarias como dormir, comer o trabajar.
Entre los signos y los cambios de conducta que menciona el NIMH están estos:
- Sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad o vacío.
- Pérdida de interés o de placer en las actividades y los pasatiempos.
- Dificultad para concentrarse, recordar o tomar decisiones.
- Dificultad para dormir, despertarse muy temprano o dormir demasiado.
- Aislarse de sus familiares y amigos.
- No poder cumplir con sus responsabilidades.
Sobre los adultos jóvenes con depresión, el NIMH agrega que tienen una mayor probabilidad de estar irritables, quejarse de haber aumentado de peso, tener somnolencia excesiva y ver la vida y el futuro con una perspectiva negativa. También aclara que no todas las personas deprimidas presentan todos los síntomas. Reconocer alguna de estas señales de depresión en tu hijo no quiere decir que tenga un trastorno, porque esa evaluación la hace un profesional.
Si ves signos de depresión en tu hijo, el NIMH recomienda animarlo a buscar ayuda de un profesional de la salud mental, y ofrecerle apoyo, comprensión y paciencia. Entre los síntomas, el NIMH incluye también los pensamientos de suicidio, y la guía de la AAP pide buscar ayuda de inmediato ante pensamientos de muerte o suicidio. Si hoy hay riesgo para tu hijo, en ayuda inmediata están las líneas de emergencia de Guatemala.
Esta decisión la pueden trabajar en consulta tu hijo, tú o los dos
Para pedir ayuda no tienes que tenerlo todo resuelto. Ejerzo la psicología clínica desde 1998 y, en mi trayectoria, también di charlas de prevención a jóvenes en zonas de alto riesgo.
Puedes venir solo, en pareja o en familia a mi consultorio de Ciudad de Guatemala, o conectarte en línea. Puedo trabajar con tu hijo, contigo o con los dos, y cuando hace falta involucro a otros miembros de la familia para que lo que sanamos no reincida.
El proceso no tiene fecha de cierre ni tiempos fijos. Avanza según el trabajo que hagamos juntos y las herramientas que pongan en práctica fuera del consultorio.
Cuando quieras dar el primer paso, puedes agendar tu sesión.