¿Qué hacer con hijos que no quieren hablar con sus papás? Sigue intentándolo, con preguntas concretas, momentos de conversación que no hace falta planear y una reacción tranquila cuando por fin te cuenten algo. Nunca dejar de intentarlo es la primera regla que da la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) en su guía para comunicarte con tu hijo adolescente.
Que tu hijo no te conteste no significa que no te escuche
En esa guía de la AAP, el director de un programa de salud del adolescente advierte que los padres no deben tomar la falta de respuesta como señal de que sus hijos no los están escuchando. Una pediatra citada en la misma guía agrega que los niños quieren hablar y quieren los comentarios de sus padres, aunque sus gestos y su lenguaje corporal parezcan decir lo contrario.
UNICEF reconoce que a veces a tu hijo adolescente no le resultará fácil hablar de lo que le preocupa, y que quizás tú no sepas qué decirle. Para esos casos sugiere explicarle que estarás ahí para escucharlo y hablar en cualquier momento. También pide no forzar la conversación si no es capaz de explicarte lo que le pasa.
Las preguntas concretas animan a tu hijo a explicar y opinar
La AAP recomienda preguntas que animen a tu hijo a describir, explicar y compartir opiniones. Según su guía, mientras más específicas sean y más se basen en lo que ya sabes que tiene en mente, más eficaces serán. Según su ejemplo, preguntarle si a la clase le gustó el discurso que dio esa mañana funciona mucho mejor que «¿Cómo estuvo la escuela hoy?».
UNICEF propone preguntas abiertas, que no tienen respuesta correcta o incorrecta, como «¿Me puedes explicar lo que quieres decir con…?» o «¿Cómo crees que te habrías sentido si…?». La misma guía pide usar frases que les resulten naturales a ti y a tu adolescente.
La AAP también pide cuidar el tono. Su guía dice que preguntar es una cosa, y otra es interrogar con un tono acusador. También pide hacer tu mejor esfuerzo para no contestarle mal, algo que según la guía hacemos a veces cuando estamos apurados o agotados al final del día.
El momento perfecto para hablar llega muy pocas veces
La AAP advierte que a veces posponemos hablar con los hijos esperando el momento perfecto, y que con la vida apurada de hoy esos momentos llegan muy pocas veces. Por eso aconseja aprovechar las oportunidades para conversar cada vez que puedas.
Pone de ejemplo los viajes en carro. Ahí los dos están atentos, con pocas distracciones, y suelen ir sentados en paralelo, lo que según la guía hace el ambiente menos propicio para la confrontación.
UNICEF recuerda que también es importante hablar de cosas divertidas y de lo que salió bien en el día, y buscar ocasiones para reír juntos. Te sugiero revisar cuántas conversaciones con tu hijo esta semana fueron solo de notas, permisos o reclamos.
Tu reacción cuando te cuenta algo puede levantar barreras
La AAP recomienda asegurarle a tu hijo, una y otra vez, que puede contar contigo para cualquier problema, y después cumplir esa promesa de aceptación incondicional. Advierte que si transmites sorpresa o disgusto, aunque sea sin palabras, creas barreras entre ustedes. Propone una frase como «Puedo no aprobar todo lo que haces, pero sin importar lo que pase, siempre te amaré».
Cuando te cuente un problema, la AAP sugiere no dar consejos hasta tener todos los detalles. Después puedes preguntarle si le gustaría saber cuál crees que sería la mejor manera de manejarlo, y solo entonces dar tu opinión.
Según UNICEF, los elogios concretos e inmediatos pueden reforzar la confianza y la autoestima de los adolescentes y animarlos a repetir lo que hicieron. Si tu hijo te cuenta que ha estado muy estresado, sugiere responder algo como «Gracias por ser valiente y decirme cómo te sientes en este momento». Para escuchar sin interrumpir y repetir con tus palabras lo que te dijo, te dejo los pasos en cómo mejorar la comunicación familiar.
Con hijos que no quieren hablar con sus papás, conviene estar alerta a las pistas
La AAP pide estar alerta a cualquier señal de que tu hijo quiere hablar. Puede estar deseando contarte algo, pero sentirse cohibido o asustado, o no saber cómo empezar. Entre las señales menciona las preguntas sobre «un amigo» con un problema y las preguntas sobre cómo fue tu propia adolescencia.
Si cara a cara no te sientes cómodo con un tema, la misma guía sugiere escribirle una carta. Aclara que la carta no sustituye la conversación. En temas delicados, dice, te permite expresarte con más cuidado y es menos probable que provoque una respuesta defensiva.
La AAP también sugiere identificar a otros adultos con los que tu hijo pueda hablar libremente, como un tío o un primo mayor. Aun con una relación excepcional, dice, puede haber momentos en que necesite la perspectiva de otro adulto que lo apoye.
Si el silencio viene con otros cambios que te preocupan, en hijos adolescentes rebeldes reuní las señales que la AAP pide tomar en serio. Y si hoy hay riesgo para tu hijo o violencia en casa, en ayuda inmediata están las líneas de emergencia de Guatemala.
Puedes empezar tú, aunque tu hijo no quiera venir
Como psicólogo clínico ejerzo desde 1998. En mi trayectoria también formé a papás y maestros, y mi tesis sobre dinámica familiar fue premiada.
Recibo consultas individuales, de pareja y familiares, en el consultorio de Ciudad de Guatemala o por videollamada. Si tu hijo no quiere venir, la primera consulta puede ser tuya, y cuando hace falta involucro a otros miembros de la familia.
Los tiempos no son fijos: el avance depende de lo que trabajemos juntos y de las herramientas que pongan en práctica en casa. Y si alguien en casa deja de trabajar lo acordado en sesión, el problema puede volver.
La primera sesión la puedes agendar aquí.