¿Cómo poner límites a los hijos sin culpa? Decide la regla con calma, explícala con palabras que tu hijo entienda y sostén la consecuencia sin golpes ni gritos. Si un día sientes que cometiste un gran error, la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) sugiere calmarte, pedirle disculpas a tu hijo y explicarle cómo vas a manejar la situación en el futuro.
Cómo poner límites a los hijos sin culpa en cinco pasos
Estas son mis sugerencias:
- Decide la regla y la consecuencia en un momento tranquilo, así no las improvisas en pleno enojo.
- Dila en pocas palabras y con un tono sereno.
- Avisa la consecuencia antes de aplicarla, para que tu hijo sepa qué va a pasar.
- Cumple lo que dijiste. Si ves que exageraste, corrígelo después con calma y explícale por qué.
- Cuando todo pase, vuelve al trato cariñoso de siempre.
Decidir el límite antes te quita presión en el momento.
La AAP cuenta los límites claros entre las prácticas de disciplina eficaces
La AAP recomienda a madres y padres prácticas positivas de disciplina. En su lista de diez, una es poner límites: reglas claras y coherentes que tus hijos puedan seguir, explicadas en términos apropiados para su edad.
Otra es determinar consecuencias y explicarlas de forma calmada pero firme. La misma lista incluye dejar que tu hijo termine su argumento antes de ayudarlo a resolver el problema, y elogiar lo que hace bien con ejemplos concretos.
El límite se sostiene cumpliendo la consecuencia de inmediato
La AAP pone un ejemplo sencillo. Si tu hijo no recoge sus juguetes, le avisas que los vas a guardar y que no podrá jugar con ellos el resto del día. Después cumples de inmediato, sin devolvérselos a los pocos minutos.
La AAP también advierte que no se le quita a un niño algo que realmente necesite, como una comida. Los CDC, en su guía para niños pequeños y preescolares, recuerdan que las consecuencias deben dirigirse al comportamiento y no a la persona. Después de aplicar una, recomiendan volver a tratar a tu hijo de forma positiva.
Puedes sostener la consecuencia y, un rato después, jugar con tu hijo o preguntarle cómo se siente. El límite queda en pie y el cariño también.
Los adultos de la casa necesitan cumplir las mismas reglas
La AAP dice que todos los niños, incluso los bebés, necesitan disciplina coherente. Por eso propone hablar con tu pareja, con otros miembros de la familia y con quienes cuidan a tu hijo para establecer reglas que todos cumplan. Mi sugerencia es que esas conversaciones pasen a solas, sin los niños delante.
Con un hijo adolescente, la AAP pide equilibrar tu apoyo y tu amor incondicional con expectativas claras sobre las reglas y los límites. Si la relación con tu adolescente ya está muy tensa, te puede servir leer qué hacer con un hijo adolescente rebelde.
Los golpes y los gritos no funcionan bien para corregir a un hijo
Según la AAP, los estudios demuestran que las nalgadas, las cachetadas y otras formas de castigo corporal no funcionan bien para corregir el comportamiento de un niño. Lo mismo pasa con los gritos y con avergonzarlo. La AAP agrega que los castigos fuertes, físicos o verbales, también pueden hacerle daño a la salud física y mental del niño a largo plazo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que las pruebas muestran que los castigos corporales perjudican la salud física y psíquica del niño, aumentan sus problemas de conducta con el tiempo y no tienen ningún efecto positivo. También advierte que todo castigo corporal, por leve que sea, conlleva un riesgo intrínseco de escalada.
Si en tu casa los gritos ya son costumbre, lee gritos y control en casa. Y si hoy hay riesgo para tu hijo o para alguien más, en ayuda inmediata están las líneas de emergencia de Guatemala.
Pedir disculpas después de un gran error le enseña a tu hijo a reparar
La AAP recuerda que tú también puedes tomarte una pausa cuando te sientes fuera de control. Asegúrate de que tu hijo esté en un lugar seguro y respira unos minutos. Cuando te sientas mejor, búscalo, abrázalo y empiecen de nuevo.
Si sientes que cometiste un gran error en el calor del momento, la AAP sugiere calmarte, pedirle disculpas a tu hijo y explicarle cómo piensas manejar la situación en el futuro. Después, cumple esa promesa. Según la AAP, así le muestras a tu hijo cómo se reparan los errores.
Cuando el límite divide a la casa, puedo trabajar con toda la familia
Desde 1998 trabajo como psicólogo clínico. Mi tesis sobre dinámica familiar fue premiada, y atiendo consultas individuales, de pareja y familiares.
Busco la emoción detrás del choque por los límites y, si hace falta, involucro a tu cónyuge o a toda la familia, para que lo que sanamos no reincida. Te recibo en mi consultorio de Ciudad de Guatemala o en una videollamada, desde Guatemala, México, Argentina o cualquier otro país, según prefieras.
No hay un número fijo de sesiones para aprender a sostener un límite. Depende del trabajo conjunto y de que en casa pongan en práctica las herramientas, dentro y fuera del consultorio.
Si quieres trabajar los límites de tu casa con acompañamiento, puedes agendar tu primera sesión.