¿Cómo mejorar la comunicación familiar cuando en casa ya nadie se escucha? Empieza por lo pequeño: un rato al día sin distracciones para hablar, escuchar hasta que el otro termine y decir con calma lo que sientes. Eso recomiendan la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) y los CDC de Estados Unidos en sus guías para padres.
La AAP propone cuatro maneras de hablar mejor en familia
En su sitio para familias, HealthyChildren.org, la AAP enumera cuatro maneras importantes de lograr una comunicación saludable. Son estar disponible, saber escuchar, demostrar empatía y ser un buen ejemplo. Sobre lo último, recuerda que los niños aprenden a través de ejemplos.
La guía está escrita para madres y padres con sus hijos. Puedes probar los mismos consejos con tu pareja o con un hermano.
Diez minutos al día sin distracciones pueden marcar una diferencia
La AAP dice que tener aunque sea 10 minutos por día, sin distracciones, para hablar con tu hijo puede marcar una gran diferencia en la creación de buenos hábitos de comunicación. Propone apagar la televisión o la radio, sentarte y mirarlo mientras habla.
Deja también el celular lejos durante ese rato. Puede ser la cena, el camino al colegio o los minutos antes de dormir. Lo importante es que se repita.
Los CDC van en la misma línea. Dicen que hablar seguido con niños y jóvenes puede influir mucho en su salud y su bienestar.
Dejar que tu hijo te cuente lo que piensa lo ayuda a calmarse
Los CDC llaman escucha activa a dejar que tu hijo cuente lo que piensa y siente sin interrumpirlo. Cuando termine, te sugieren repetirle con tus propias palabras lo que escuchaste.
La AAP agrega que no necesitas estar de acuerdo con lo que dice tu hijo para escucharlo bien. Según su guía, contarte lo que piensa lo ayuda a calmarse, para que luego pueda escucharte a ti.
Entre adultos puedes hacer lo mismo. Antes de dar tu versión en una discusión, prueba decir «a ver si te entendí» y resume lo que el otro dijo. Si el conflicto es sobre todo con tu pareja, en falta de comunicación en la pareja lo trato aparte.
Nombrar lo que sientes le enseña a tu hijo a hacer lo mismo
La AAP pone un ejemplo sencillo: «Me pone triste que no hagas lo que te pido». Según su guía, cuando los padres usan palabras para describir sus sentimientos, los niños aprenden a hacer lo mismo.
También recomienda que, cuando estés disgustado con tu hijo, él sepa que el problema es su conducta. Y propone cambiar «Eres malo» por «No me gusta la forma en que estás actuando».
Además, pide no minimizar lo que siente tu hijo con frases como «Es tonto sentirse así». Sus sentimientos, dice la guía, son reales para él y hay que respetarlos.
La AAP desaconseja los gritos, las amenazas y los silencios largos
Entre lo que la AAP no recomienda están gritar o amenazar, insultar o echar culpas y usar el silencio para expresar sentimientos fuertes. Sobre esto último dice que los silencios largos asustan y confunden a los niños.
Para calmarte antes de hablar, sugiere respirar profundo muy lentamente y esperar 5 minutos antes de dirigirte a tu hijo. También propone buscar una palabra para lo que sientes, como «decepción», y buscar ayuda profesional si crees que perdiste el control.
Si en tu casa los gritos ya son costumbre, o alguien controla o amenaza a los demás, lee gritos y control en casa. Y si hoy hay riesgo para alguien, en ayuda inmediata están las líneas de emergencia de Guatemala.
La comunicación de tu familia se puede trabajar en consulta
Desde 1998 acompaño matrimonios y familias como psicólogo clínico. Mi tesis sobre dinámica familiar recibió la medalla a la mejor tesis.
Trabajo lo emocional de fondo y, si hace falta, sumo a tu cónyuge o a otros familiares a la sesión, que dura una hora completa. Puedes tenerla en mi consultorio de Ciudad de Guatemala o por videollamada, desde Guatemala, México, Argentina o cualquier otro país, como prefieras.
El plazo no es fijo, porque depende del trabajo conjunto y de que cada uno ponga en práctica las herramientas dentro y fuera del consultorio. Si una de las partes no trabaja lo que se acordó en sesión, el problema puede repetirse.
Si quieres empezar, puedes agendar tu primera sesión.