¿Cómo acompañar un duelo en familia? Dejando que cada quien viva la pérdida a su ritmo, hablando de la persona que murió en vez de esquivar su nombre y cuidando que nadie cargue el dolor solo. Si alguien de la casa no logra retomar su día a día, ese es el momento de buscar ayuda profesional.
Cada quien vive la pérdida a su manera
El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS) explica que el duelo puede causar síntomas muy distintos y que afecta a cada persona de forma diferente. Lo resume así: no hay una forma correcta o incorrecta de sentirse. Entre las reacciones que menciona están el shock, una tristeza abrumadora con mucho llanto, el cansancio, el enojo y la culpa.
En una misma casa eso puede verse muy distinto.
Quizás has oído que el duelo avanza por etapas. El mismo NHS aclara que puede que no vivas todas, que no lleguen en un orden fijo y que el paso de una a otra no sea parejo. Por eso no conviene usar una lista para medir cómo va cada quien en la familia.
Hablar de quien murió ayuda a la familia a sostenerse
Entre lo que el NHS recomienda probar está hablar de lo que sientes con un amigo, un familiar, un profesional de la salud o un consejero. También sugiere no pensar que estás solo en esto, porque la mayoría de las personas viven un duelo después de una pérdida y hay apoyo disponible. Y aconseja no usar alcohol, cigarrillos, apuestas ni drogas para aliviar el duelo.
En casa, eso puede ser tan sencillo como compartir recuerdos o mencionar su nombre. La guía del Child Mind Institute, una organización de Estados Unidos, lo plantea pensando en los niños: recordar es parte del duelo y del proceso de sanar. Si en tu familia ya costaba hablar antes de la pérdida, te puede servir leer sobre cómo mejorar la comunicación familiar.
El apoyo de los tuyos también cuenta. La Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA) incluye la falta de apoyo social entre los factores de riesgo del trastorno de duelo prolongado.
Ofrecer algo concreto, como acompañar en un trámite o ayudar con la comida del día, es una forma sencilla de estar presente.
Acompañar un duelo en familia con niños pide palabras claras y rutina
La guía del Child Mind Institute pide evitar eufemismos como «se fue» o «lo perdimos». Explica que los niños suelen ser muy literales y que ese lenguaje poco claro los deja ansiosos, asustados y a menudo confundidos.
La misma guía recomienda mantener las rutinas de siempre tanto como se pueda, porque el duelo lleva tiempo y a los niños les da seguridad saber que la vida sigue. También aconseja no intentar «proteger» a los niños escondiendo tu propia tristeza. Al mismo tiempo, sugiere que no te vean en tus momentos de mayor angustia, porque pueden empezar a preocuparse por ti o sentirse inseguros.
Y tiene un recordatorio para ti. Dice que es muy importante que busques ayuda para tu propio duelo, porque cómo le va a un niño después de una muerte está ligado a cómo están los adultos que lo rodean.
Hay señales que piden ayuda profesional
La APA explica que, para la mayoría de las personas, los síntomas del duelo empiezan a disminuir con el tiempo. En unas pocas personas, el duelo intenso se mantiene y les dificulta seguir con su vida. Eso se conoce como trastorno de duelo prolongado, y para diagnosticarlo el DSM-5-TR pide, entre otros criterios, que la pérdida haya ocurrido hace al menos un año en adultos y hace al menos seis meses en niños y adolescentes.
Ese diagnóstico lo hace un profesional. Reconocer algo de esto en alguien de tu familia no quiere decir que lo tenga.
El NHS sugiere consultar a un médico si llevas más de dos semanas con el ánimo bajo, si te cuesta sobrellevar el estrés o la ansiedad, o si lo que intentas por tu cuenta no te está ayudando. En niños, el Child Mind Institute señala síntomas que duran más de seis meses o que afectan mucho, como pesadillas, alejarse de los demás o no poder ir a la escuela ni jugar con amigos.
Si alguien de tu familia habla de quitarse la vida o de hacerse daño, no esperes una cita. En ayuda inmediata están las líneas de emergencia de Guatemala.
En terapia familiar involucro a quien hace falta
Soy psicólogo clínico, ejerzo desde 1998 y mi tesis sobre dinámica familiar fue premiada. Trabajo la emoción detrás del problema e involucro a tu cónyuge o a tu familia cuando hace falta.
Atiendo a cada quien como prefiera, en mi consultorio de Ciudad de Guatemala o por videollamada desde Guatemala, México, Argentina o cualquier otro país. Si parte de tu familia vive lejos, también escribí sobre terapia familiar a distancia.
En terapia no hay una fecha para terminar ni un tiempo fijo. Depende del trabajo conjunto y de que cada persona ponga en práctica las herramientas dentro y fuera del consultorio.
Si quieren empezar en familia, o si por ahora prefieres venir por tu cuenta, puedes agendar tu primera sesión.