¿Qué efecto tiene el burnout en el matrimonio? El burnout nace en el trabajo, pero la persona agotada vuelve cada noche a su casa. Un estudio con parejas en Países Bajos encontró que el agotamiento y el cinismo de un cónyuge se relacionaban con los del otro.
La OMS define el burnout como un fenómeno ocupacional
La Organización Mundial de la Salud incluye el burnout en la CIE-11, su Clasificación Internacional de Enfermedades, como un fenómeno ocupacional. En su comunicado del 28 de mayo de 2019 aclara que no está clasificado como una condición médica. Lo describe como un síndrome que resulta del estrés crónico en el trabajo cuando no se ha podido manejar.
Según la OMS, tiene tres dimensiones. La primera es la sensación de falta de energía o agotamiento. La segunda es tomar distancia mental del propio trabajo o sentir negativismo o cinismo hacia él, y la tercera, una menor eficacia profesional.
La OMS también precisa que el término se refiere solo al contexto laboral. Si sientes que el desgaste nació dentro de la relación misma, ese es un tema distinto al que trato aquí. Por eso, cuando hablo de burnout y matrimonio, hablo de algo que empieza en el trabajo y que después llega a casa con quien lo carga.
El estrés del trabajo se nota en casa aunque nadie lo diga
Arnold Bakker, Evangelia Demerouti y Wilmar Schaufeli publicaron en 2005, en la revista Human Relations, un estudio con 323 parejas holandesas en las que los dos trabajaban. En la introducción recuerdan un estudio de Pearlin y Turner de 1987. Muchos participantes de ese estudio intentaban que el estrés del trabajo no afectara a su familia, pero sus cónyuges decían darse cuenta de que estaban estresados aunque no lo dijeran, por cambios de humor, de actividades u otras señales.
En los datos de su estudio, el agotamiento y el cinismo de un cónyuge se relacionaban con los del otro, del esposo a la esposa y de la esposa al esposo, con una fuerza parecida en ambas direcciones. Lo mismo pasó con el lado bueno. El vigor y la dedicación en el trabajo de uno también se relacionaban con los del otro.
Los autores advierten sus límites. Fue una muestra de conveniencia, reclutada en jardines infantiles, de parejas con estudios altos y al menos un hijo. Además, el nivel de burnout de la pareja explicaba apenas entre el 1 y el 2 % de la variación en el burnout de cada uno, y según los autores lo que más pesaba eran las exigencias y los recursos del propio trabajo.
Es un estudio de un solo país y de un grupo específico. No dice con qué frecuencia pasa en parejas de Guatemala. Aun así, sus autores concluyen que los intentos de separar el trabajo de la familia rara vez funcionan, y eso conviene tomarlo en serio.
Las tres dimensiones de la OMS sirven para mirar el burnout y su efecto en el matrimonio
¿Llegas sin energía para conversar, aunque sea diez minutos? ¿El cinismo con que hablas de tu trabajo empieza a oírse también con tu pareja? ¿Sentirte menos capaz en el trabajo te deja a la defensiva en la mesa?
¿Y tu pareja? Quizá sabe que algo pasa, pero no sabe qué. Si lo que vives es el estrés del trabajo de todos los días, en cómo el estrés laboral se cuela en tu matrimonio lo cuento con más detalle.
Reconocerte en estas preguntas no es un diagnóstico, y el burnout no se identifica leyendo un artículo. Si el cansancio no cede o te preocupa tu salud, háblalo con tu médico o con un profesional de salud mental.
Decirlo en voz alta ayuda a que el cansancio no se vuelva distancia
Dile a tu pareja que estás agotado antes de que el agotamiento se acumule en silencio y salga donde menos lo esperas. No hace falta tener la solución del trabajo para hablarlo.
Si eres tú quien ve a su pareja apagada, pregunta sin reclamar. El cansancio que nadie ha puesto en palabras puede confundirse con desinterés en la relación.
En consulta trabajo la emoción detrás del agotamiento, contigo o con tu pareja
Soy psicólogo clínico y acompaño matrimonios y familias. Trabajo la emoción detrás del problema, sea de dinero, trabajo o familia, e involucro a tu cónyuge o a tu familia cuando hace falta, para que lo que sanamos no reincida.
Atiendo a cada quien como prefiera, en mi consultorio de Ciudad de Guatemala o en línea por videollamada, desde Guatemala o desde cualquier otro país. Y el costo lo adecúo a tu presupuesto.
Mi campo es lo emocional detrás de lo que pasa en tu trabajo. No puedo prometerte plazos: no hay tiempo fijo, depende del trabajo conjunto y de que pongas en práctica las herramientas dentro y fuera del consultorio.
Si en algún momento hay riesgo para tu vida o la de alguien más, no esperes una cita: en ayuda inmediata están las líneas de emergencia. Si quieres empezar a trabajar esto en pareja o por tu cuenta, puedes agendar tu primera sesión.