¿Qué pasa si dejo la terapia a medias? El problema que te llevó a consultar puede quedar sin resolver. Una revisión de 2012 sobre terapia con adultos recoge estudios que encontraron peores resultados en quienes la dejan antes de tiempo, y sus autores aclaran que no buscan culpar a quien se va.
Si lo que te hace dudar es cuánto falta, eso lo explico en cuánto dura un proceso de terapia psicológica.
Qué pasa si dejo la terapia a medias: lo que te trajo puede quedar pendiente
La revisión de 2012 sobre terapia con adultos define el abandono de la terapia como empezar un tratamiento y dejarlo antes de recuperarte de los problemas que te llevaron a buscarlo. En su definición caben los síntomas, el malestar y las dificultades para funcionar en tu día a día. Y la decisión la toma la persona por su cuenta, sin un acuerdo con su terapeuta para terminar.
Los autores de la revisión recuerdan que estudios anteriores encontraron peores resultados del tratamiento en quienes lo dejan antes de tiempo, y que esas personas, en general, quedan más insatisfechas con él.
En una revisión de 669 estudios, cerca de una de cada cinco personas adultas dejó la terapia
Esa revisión incluyó a 83.834 personas adultas, en estudios publicados en inglés entre julio de 1990 y junio de 2010. La tasa ponderada de abandono fue de 19,7 %. Los autores lo resumen así: cerca de una de cada cinco personas deja la terapia.
Esa cifra tiene un límite que te toca de cerca si vienes en pareja o en familia. La revisión dejó fuera los estudios que trataban solo de terapia de pareja o familiar, así que esa tasa no incluye estudios dedicados solo a esos procesos.
La cifra también cambia según cómo se decide que alguien dejó la terapia a medias. Cuando lo juzgaba el terapeuta, el abandono llegó a 37,6 %, y fue de 18,3 % cuando se contaba como no completar un número fijo de sesiones y de 18,4 % cuando era no completar un protocolo. Los autores señalan que a veces paciente y terapeuta no coinciden en cuántas sesiones hacen falta.
Los autores de esa revisión no culpan a quien deja la terapia
La definición de abandono de esa revisión habla de una decisión de la persona. Aun así, sus autores escriben que no quieren dar a entender que haya que culpar al paciente por el abandono. Según sus resultados, el tipo de tratamiento, el lugar donde se atiende y el terapeuta también predicen el abandono, y pueden tener un papel importante en las razones de quien se va.
La revisión menciona estrategias ya identificadas para reducir el abandono. Entre ellas están conversar lo que se espera que haga cada uno en la terapia, informar sobre la duración adecuada del tratamiento, tomar en cuenta las preferencias de quien consulta y reparar las rupturas de la alianza con el terapeuta.
Si estás pensando en irte, puedes hablarlo con tu terapeuta antes de decidir y poner esos mismos temas sobre la mesa en la próxima sesión.
Terminar la terapia no siempre es dejarla a medias
La revisión de 2012 plantea que algunas personas se recuperan en un par de sesiones y otras pueden necesitar más de 100. Por eso, según los autores, contar sesiones puede clasificar mal a quien se recupera en pocas y a quien no avanza aunque vaya a muchas.
Un estudio de 2006 preguntó a 84 personas por qué habían terminado su terapia. Habían estado en psicoterapia prolongada en consulta privada, en promedio 27,7 meses, y la habían terminado en los tres años anteriores. Las razones más frecuentes fueron haber logrado sus metas, limitaciones de sus circunstancias e insatisfacción con la terapia.
Las respuestas abiertas sumaron otras dos razones frecuentes: la necesidad de independencia y estar en relaciones nuevas y significativas. Los autores de ese estudio de 2006 sugieren que terminar la psicoterapia a veces puede ser necesario para perseguir metas que tienen sentido para la persona.
En pareja o en familia, cuenta el trabajo de cada parte
Cuando me preguntan si el problema puede repetirse, respondo que puede ocurrir si una de las partes no trabaja lo que se acordó en sesión. Por eso, cuando hace falta, involucro al cónyuge o a otros miembros de la familia, para que lo sanado no reincida.
No hay tiempos fijos. Cada proceso es distinto, y avanza según el trabajo que hagamos juntos y las herramientas que pongas en práctica fuera del consultorio.
Si mientras decides qué hacer con tu terapia aparecen ideas de hacerte daño, no esperes a una cita. En ayuda inmediata están las líneas de emergencia de Guatemala.
Retomar la terapia empieza por revisar tu caso
Puede que hayas dejado la terapia conmigo o con otra persona, hace poco o hace tiempo. Reviso cada caso yo mismo, y eso incluye el tuyo si decides volver.
Dejarla pudo ser lo que necesitabas en ese momento o algo que conviene retomar, y para saberlo necesito escuchar tus razones. Paciente y terapeuta a veces no coinciden en cuántas sesiones hacen falta, como señalan los autores de la revisión de 2012.
Cuando quieras retomarla, puedes agendar tu consulta.